TRANSICION SINDICAL
1.975 – 1.980
Era 1975, el dictador agonizaba, por lógica no debiera de durar mucho más la dictadura, pero no estaba claro como se realizaría la transición y no sabíamos hasta donde era cierto aquello de que "todo quedaría atado y bien atado”. En aquel año se celebraron las que serian las últimas elecciones del Sindicato Único del Régimen, aquel Sindicato donde estábamos juntos trabajadores y empresarios bajo el dogma, de que teníamos los mismos intereses. Tanto era así que en una charla que me dieron en uno de los locales del sindicato oí “tiene que haber ricos y pobres, pues de esta manera se puede cumplir los designios de Dios, habiendo pobres los ricos pueden ejercer la caridad y así irán al cielo, y los pobres por serlo entraran en el reino de los cielos”. ¡Cielos que barbaridad!
En aquellas elecciones se presentaron muchos trabajadores sindicados en la clandestinidad en los llamados sindicatos de clase y otros muchos sin sindicarse pero ya con una manera de pensar que distaba bastante de lo que hasta entonces se llevaba.
En mi empresa fuimos elegidos aproximadamente cien de los llamados “enlaces sindicales”, que se obtenían de cuatro colegios electorales, administrativos, técnicos, especialistas y no cualificados. ¿No es curioso, dividir a los trabajadores en cuatro colegios en un Sindicato donde estaban unidos empresarios y trabajadores? Y al fin entre los enlaces sindicales se elegía al Jurado de Empresa, el órgano máximo de representación de los trabajadores, normalmente un miembro por cada centro de trabajo. De entre los miembros del Jurado se nombraba a un Presidente y Secretario, y ya teníamos organizado el tinglado legal dentro de las normas de la época.
Hasta esas elecciones, el Jurado de mi empresa haciendo gala de costumbres paternalistas, y dejándose querer, quizás con toda la buena voluntad del mundo, se reunía cada mes en un centro de trabajo, con lo cual una vez al mes sé hacia turismo junto con la dirección de la empresa, con tanta naturalidad que en la revista de la empresa nos contaban lo bien que lo habían pasado, con fotografías de cenas y guateques. Lo primero que planteamos los elegidos fue que las reuniones se celebraran todas en el punto más equidistante, Madrid. En aquel primer encuentro con la dirección, se planteaba por vez primera que el abanico salarial tenía que estrecharse, no podía haber tanta diferencia entre categorías, y mayor participación en las decisiones de la Empresa. Teníamos claro, que en un sistema paternalista, te adormecen todo tipo de reivindicación, y que el Comité debía mantener una actitud, que los trabajadores representados por él, no pudieran pensar que existía compadreo, y si este iba acompañado de mesa y mantel, todavía menos. Quizás fuésemos demasiado estrictos, pero esto por lo menos nadie nos lo podía echar en cara. De momento, todo eran cuestiones, sencillas de comprender y expuestas de forma nada radical, pero se empezaba a notar un cambio importante, hay que tener en cuenta que llevábamos años de retraso respecto a otras empresas del sector que desde mucho tiempo antes ya habían luchado por mejorar sus condiciones laborales.
La dirección de la empresa no estaba acostumbrada a negociar con un mínimo de oposición, alardeaba constantemente de ser "Empresa Modelo" –titulo que creo recordar, otorgaba la Seguridad Social , cuidaba mucho la imagen de no ser conflictiva, y cosa importante gestionaban un negocio del que se obtenían buenos beneficios, que le permitían mejorar las condiciones de trabajo e incluso ayudar a las empresas de su grupo, tanto es así que el grupo fue disolviéndose pero la empresa se mantuvo en el mercado fundamentalmente por distribuir un buen producto y en aquella época sin competencia preocupante.
El primer pacto que se negocio para 1976, se empezó por romper la tradición de subidas salariales proporcionales. A principios de 1976 en la Revista de la Empresa se publican algunas opiniones sobre ese pacto y dos trabajadores, aunque vendedores, manifiestan su malestar porque nos preocupamos demasiado por los más desfavorecidos, argumentando que sus intereses eran los mismos que los de la empresa. Aquellas opiniones me animaron pues tuve la certeza de que ese era el buen camino.
Decía, al principio que no teníamos muy claro, como iban a ir las cosas en la transición, y desde luego gracias a que mucha gente y muchas casualidades se sumaron en la dirección de la libertad, se consiguió que hechos graves, no hicieran retroceder este país nuevamente a la confrontación civil. Hay que tener en cuenta que simplemente unos meses antes, se ejecutaron a cinco personas, tres del FRAP y dos de ETA (27-9-75), que en Vitoria cinco trabajadores y un estudiante murieron en cargas policiales, simplemente por reivindicaciones laborales (5-3-76), que en Montejurra se enfrentan las dos ramas del carlismo y mueren dos ciudadanos a manos de los seguidores de Sixto, la rama ultraderechista (9-5-76), y uno de los mas graves cometidos contra el sindicalismo los asesinatos de Atocha en un despacho laboralista de CCOO donde son asesinados a sangre fría cuatro abogados y un trabajador del despacho. Este asunto fue tan grave que no recuerdo que ninguna empresa sancionara o pusiera pegas ante los paros que se convocaron. Centenares de miles de personas asistieron a los entierros y con rabia pero con serenidad no se cayó en las provocaciones, que hubieran tenido consecuencias incalculables. Hasta en mi empresa el Director General me dio dinero para participar en una corona de flores.
Después de 40 años, en este año de 1976, del 15 al 18 de Abril se celebra en Madrid, en el restaurante Biarritz, el 30 Congreso de la Unión General de Trabajadores. El 22 de Julio, UGT, CCOO y USO, crean la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS), para la alianza de la unidad de acción y conseguir la ruptura democrática y sindical.
En la empresa, dimitieron enlaces sindicales en la Central , eran afiliados o simpatizantes de la UGT. En aquella época la UGT apostó por la dimisión en bloque para hacer caer definitivamente el Sindicato Vertical, mientras tanto CCOO según declaraciones de Marcelino Camacho, quería entrar en el edificio del Paseo del Prado, con los ascensores funcionando. Aquella dimisión fue seguida meses después por todos los enlaces sindicales de todos los centros de trabajo. Y por fin, y sin que la empresa pusiera grandes pegas, es mas en algunos momentos colaborando, pudimos convocar las primeras elecciones libres a “Comités de Empresa”. Todavía no pudimos junto a nuestros nombres poner las siglas de nuestro Sindicato, aunque más o menos todos estábamos identificados. Tan identificados que cuando dimitimos en Central nos llamaron del Sindicato Vertical para que justificásemos los motivos, que evidentemente dijimos eran personales. Pero cuando aquel funcionario nos dijo: “Saben que una vez dimitidos, nunca mas podrán ser representantes laborales”, no pude por menos ante esa prepotencia que contestar, “Soy de la Unión General de Trabajadores y más temprano que tarde seré representante de los trabajadores”, algún compañero aunque no era afiliado se puso un poco nervioso, pero mi contestación no fue un acto de valentía, estaba constatando que ese Sindicato estaba cayendo como lo hacia la dictadura y ya no les quedaba ninguna autoridad.
A mediados de 1976 se convoca una asamblea para debatir, sobre la conveniencia o no del Convenio. Todavía en aquel momento la dirección intentaba influir en los trabajadores, tanto es así que en primera fila asistió el Director General e incluso tomo la palabra defendiendo las bonanzas del Pacto.
Para nosotros era fundamental acabar con el llamado Pacto y negociar un convenio laboral dentro del paraguas de los convenios del sector, en nuestro caso el siderometalúrgico.
En 1977, se convocó para el 1° de Mayo una gran manifestación Sindical, que no fue autorizada por el Gobierno Civil, y que por la tarde tuvo sus correspondientes cargas policiales. Gracias a las presiones de muchos años, y estos empujones finales, por fin el 1de Abril de 1977 se legalizan los Sindicatos, y la UGT registra sus Estatutos el 28 de Abril. Por fin se legalizaron los sindicatos, y se aprobó la correspondiente Ley que nos permitió presentarnos con nuestras siglas en nuestras empresas.
El 15 de Junio de 1977, se celebran las primeras elecciones al Parlamento, ganándolas la UCD de Adolfo Suárez.
El 27 de Octubre de este año 1977 se firman los llamados Pactos de la Moncloa , donde participan todas las fuerzas Sociales, paso importantísimo para que el proceso de Transición no naufragara.
El 1de Mayo de 1978 se celebra ya la Manifestación legal, y con el Referéndum de 6 de Diciembre de 1978 se ratifica la Constitución , que en su Art. 28.1 garantiza la libertad Sindical, y en el 28.2 el Derecho de Huelga.
En nuestra empresa, seguimos decididos a acabar con lo que representaba el paternalismo y en una de las negociaciones decidimos acabar con el día de la familia, ese DIA nos llevaban a comer, concursos, piscina etc., aquello era como una tradición, algo así como las Navidades, todos éramos buenos y simpáticos, pero todo eso era una ceremonia del confusionismo, incluso algunas veces entre la copita y el jaja y, jiji algunos se atrevían a sincerarse, craso error que como todo error se termina pagando. Aunque no se entendiera bien, por algunos trabajadores, para poder ponernos cada uno en nuestro lugar, era necesario ir acabando con estas prácticas que nos querían dar entender que la empresa era muy buena y nos hacia regalitos. Recuerdo lo de la Paga del 18 de Julio, es como si a través de la empresa nos la diera el Régimen.
Cuando se firmó el primer convenio, después de dos meses de negociaciones, y para celebrarlo, la dirección nos invito a cenar y no aceptamos evidentemente no porque nos hubieran comprado, pero hay que mantener la imagen y sobre todo porque cuando se firma un convenio no todos están contentos y aunque solo sea por estos, la celebración con la dirección puede herir sensibilidades. Como la representación de los trabajadores no asistió a la cena, debimos ser sustituidos por miembros de la dirección, pues asistieron 23 de sus miembros, el día 26 de Febrero de 1980, en Casa Ciriaco, recuerdo la fecha porque hicieron un acta de la cena con cierto gracejo y manifestando que "la representación sindical, no asistía por escrúpulos de no vender su independencia por un plato de lentejas". Quizás no entendían que nuestra independencia no la compraban, pero si podían deteriorar nuestra imagen ante nuestros representados y eso si podía interesarles.
De 1970 que empecé a trabajar, a 1977, fue una época dura pero que todos los que participamos de una forma u otra en los temas políticos o sindicales estoy seguro recordamos con añoranza, en gran parte como es obvio porque éramos mas jóvenes. Pero sobre todo porque pusimos nuestro granito de arena desde todos los frentes para lograr la libertad y la democracia en nuestro país.
Desde el principio, la negociación en la empresa recaía sobre la espalda del comité, pues por aquella época nuestro convenio tanto a nivel salarial como horarios etc., era una de los mejores del sector por lo que movilizar a los trabajadores en acciones de presión era prácticamente imposible. Las negociaciones se centraban muchas veces, analizando la gestión de la empresa, de esa manera se lograba frenar el ímpetu de recortes que trataban sistemáticamente de imponer. Al fin y al cabo, la Dirección representaba "capital ajeno” y el Comité “trabajo ajeno”, se rompía eso de que la dirección eran “Empresa”, lo eran tanto como nosotros, porque no es lo mismo ser Empresa, que ser “dueño” de la empresa.
En aquella época, unos porque negociaba el Comité, otros sobre todo las grandes empresas metalúrgicas porque se movilizaban los trabajadores apoyando a sus comités, existía bastante claro la idea de que lo que no consiguiéramos luchando nadie nos lo iba a regalar, ideas, que teníamos clara desde muchos años antes, solo hacia falta leer un poco de historia.
He querido en este breve resumen, sintetizar las condiciones del sindicalismo y de las negociaciones, con hechos de la época que evidentemente nos recuerdan los muchos condicionantes con los que tuvimos que contar a la hora de cumplir nuestra obligación de negociar y representar a los trabajadores.
Este análisis en verdad un poco resumido, se podría fundamentar, dejando por escrito muchas situaciones vividas, conversaciones mantenidas tanto con trabajadores como miembros de la dirección, pero prefiero dejarlo así antes que correr el riesgo de ofender o violentar la intimidad de nadie así que prefiero que se catalogue como simplista antes que correr riesgos innecesarios. (4-11-2009).
Hace muchos meses que escribí esta historia, hoy la releo y veo como todavía hablaba de mi Empresa,evidentemente no era ni mía ni hoy es de los trabajadores, nos hacen hablar de esta manera, para ver si el cerebro se equivoca y nos lo creemos, pero en la empresa solo cuentan los beneficios,y que los dueños del capital, que algunas veces no han visitado ni la sede social, obtengan grandes beneficios y si provienen de la especulación mejor,y si cerrando la empresa dan un buen “pelotazo”,pues mucho mejor.Solo algunos pequeños empresarios ,autonomos intentan no caer en este error pero las grandes empresas,multinacionales etc.hacen cualquier cosa menos incentivar y motivar a sus trabajadores.(28-12-2010).
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